«La vida es corta. Ten una
aventura». Este es el lema por el que se rige la página web de citas Ashley
Madison. Y precisamente una aventura es lo que están viviendo en estos momentos
sus millones de usuarios tras el «hackeo» de este miércoles por parte del grupo
«Impact Team», que ha colgado un archivo BitTorrent que contiene casi 10 GB de
datos robados, como los correos electrónicos, altura y peso de los usuarios,
direcciones postales e información relativa a las transacciones efectuadas con
tarjetas de crédito.
Ahora, 37 millones de
usuarios de registros circulan a sus anchas por la web. La privacidad de todos
ellos ha sido violada mientras el FBI investiga el asunto. «No podemos dar
detalles de la investigación», han asegurado en un comunicado. Y no es para menos
porque entre esos datos que circulan se encuentran millones de direcciones de
correos de funcionarios del gobierno de EE.UU. o funcionarios y ejecutivos de
alto nivel del Reino Unido. Ahora, se abren dos caminos. Por un lado, el que
compromete a las propia Ashley Madison y, por otro, el de sus usuarios.
La
privacidad no está garantizada
Resulta mucho más
interesante analizar ahora qué va a pasar con quienes aparezcan en esa lista
filtrada. «El impacto que la exposición de estos datos puede tener, no sólo es
perjudicial para la seguridad de los usuarios al desvelarse detalles
personales; también puede tener graves consecuencias financieras», aseguran los
expertos de Kaspersky Lab. «Los usuarios que están confiando información
privada en un sitio web deben poder estar seguros de que su información está a
salvo y todas las empresas que manejan datos privados tienen el deber de
garantizarlo». Sin embargo, no es así.
Basta con leer con
detenimiento el punto 14 de «Términos y condiciones del servicio» en el que
Ashley Madison detalla el «Descargo de responsabilidad de garantías», en el que
el usuario acepta usar el servicio «bajo su propio riesgo» y rechaza
«expresamente todo tipo de garantías, sean expresas o implícitas». La compañía
especifica también que no garantiza «que nuestro servicio no sufrirá
interrupciones, será oportuno, seguro y estará libre de errores; que la
información que usted proporcione o que nosotros recopilemos no será divulgada
a terceros; que los materiales o archivos que descargue de internet estarán
libres de virus, gusanos, troyanos u otros códigos que puedan producir daños;
que otras personas no utilizarán su información confidencial de manera no
autorizada». Al final, indican: «no somos responsables de ningún inconveniente
o dificultad técnica de redes o líneas telefónicas, sistemas de computadoras en
línea, servidores o proveedores, equipos de computación, software, fallas de
correos electrónicos/chats o jugadores debido a problemas técnicos o congestión
de tráfico en internet o en el sitio web, o una combinación de estos.
¿Cómo
consultar las listas?
En el plano personal, los
clientes de Ashley Madison se están viendo descubiertos por sus parejas. El
acceso a los datos está complicado pero no es imposible. Tal y como ha
publicado Chema Alonso en su blog «El lado del mal», en «Have I been Pwned?»,
se puede consultar listas de correos electrónicos de los clientes de la
compañía canadiense. «La pregunta que se hace mucha gente es si estos datos son
de fiar o no. En mi opinión, si son datos de una personalidad relevante a la
que se le quiere hacer una campaña de descrédito habría que ponerlos en
cuarentena, pero si son datos de tu pareja... me extraña mucho que sean
falsos».
Tal ha sido el aluvión de
consultas que «Have I been Pwned?» ha dejado de responder a los correos
electrónicos de Ashley Madison si no se ha verificado que la persona que
consulta es el dueño de ese correo electrónico, así que ahora solo se puede
comprobar un correo accediendo a la base de datos completa», afirma Chema
Alonso.
Tampoco se puede pasar por
lato que «los datos filtrados contienen información como nombres reales,
direcciones y detalles de tarjetas de crédito. Ahora son públicos y los
ciberdelincuentes tienen la oportunidad de utilizar esta información para robar
dinero o identidades personales», recuerdan desde Kaspersky Lab.
En el otro lado, se
encuentra la propia compañía. Aunque no hay datos oficiales, el coste económico
de este daño supera con creces los 140 millones de dólares. Ashley Madison ha
asegurado que están trabajando y colaborando con la policía de lo que han
calificado de «un acto delictivo». Y también ha querido aclarar que «Avid Media
Life (empresa propietaria de Ashley Madison) nunca ha almacenado números de
tarjetas de crédito completos de los miembros» de su comunidad.

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