En la búsqueda de las mejores (y más óptimas) barreras contra la ciberdelincuencia, los sistemas biométricos han venido posicionándose como una de las más potentes. Internet, en su amplio espectro, es el centro de la experiencia de las nuevas tecnologías.
Pero
nada es susceptible de ser «hackeado». Si está conectado, se puede entrar. Los
expertos lo creen. Y se ha demostrado que la seguridad informática va por
detrás de las técnicas de los ciberdelincuentes. Un pequeño agujero y
vulnerabilidad es, rápidamente, localizado. Y en caso de ser explotado, los
riesgos pueden ser importantes.
La
incorporación de nuevos mecanismos de seguridad en los dispositivos móviles
inteligentes se intuye el futuro. ¿Olvidarse de las contraseñas? Es posible. Y
los globos oculares o la huella dactilar se perfilan como los más extendidos.
Una de las conferencias desarrolladas durante la convención de «hackers» Defcon
celebrada esta pasada semana en Las Vegas, ha cuestionado la seguridad de la
huella digital como método más robusto para desbloquear las máquinas.
«La
fuga de huellas dactilares es irreparable. Sería un desastre si los atacantes
pueden almacenar de forma remota las huellas dactilares a gran escala». Así se
presentaron Yulong Zhang y Tao Wei, investigadores de la firma de seguridad
FireEye, para desvelar que el sensor integrado en los dispositivos Android es
fácilmente «hackeable».
Los
modelos HTC One Max, Huawei Mate 7 y Samsung Galaxy S5 son algunos de los
analizados, pero irán a más, dado que se estima que en 2019 la mitad de los
teléfonos móviles que se lancen tendrán este tipo de sistemas de desbloqueo de
pantalla. Los expertos aseguran que tomar el patrón de huella dactilar en estos
casos es una tarea sencilla. Los dispositivos iPhone, de Apple, por ejemplo, son
más seguros en este sentido, en parte debido a que encriptan los datos de
huellas digitales, aseguran los expertos.
La
razón que esgrimieron los expertos recaló en fallos de diseño. La posibilidad
de exprimir vulnerabilidades localizadas en los sistemas actuales pone en
riesgo -dicen- su seguridad, que podría incluso permitir a ciberdelincuentes
robar las credenciales en el momento de realizar un pago móvil, otra de las
tendencias emergentes.
Diversos
organismos y gobiernos llevan tiempo utilizando la tecnología biométrica, ya
que ofrece un mayor nivel de seguridad contra ataques cibernéticos que otros
métodos de protección. La disponibilidad de estos sistemas en plataformas
móviles basadas en la nube ha subido el listón de la seguridad, aunque, sin embargo,
algunos expertos consideran que en su forma actual no proporcionan el nivel
necesario de seguridad para evitar el robo de identidad.
Hay
casos en los que se ha levantado el telón del miedo. El hecho de que en el
pasado más reciente algunos «hackers» hayan logrado con éxito acceder a cuentas
personales mediante el uso de fotografías de huellas dactilares pone en el
punto de mira este tipo de métodos. Solo hace falta recordar un caso reciente,
en el que un grupo de «hackers» conocido como Chaos Computer Club realizó una
réplica de la huella digital de la ministra de Defensa alemán, Ursula von der
Leyen, a partir de una serie de fotografías.
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